El problema no es la catalanofobia, sino la falta de libertad para votar
Quiero hacer referencia a la carta publicada este pasado domingo por Elvira Sebastiá, titulada «Una catalana desde Madrid» donde explica que después de más de dos años viviendo en la capital, ha descubierto la falsedad de la afirmación sobre un supuesto odio hacia Cataluña.
Yo también he viajado a Madrid en varias ocasiones y me he sentido muy cómodo, aunque conviene visitar y convivir en otros lugares del resto de España para tener un verdadero conocimiento de la situación. Pero no nos equivoquemos, los que han intentado fomentar el odio han sido los políticos que actualmente gobiernan el Estado, así como todo el poder mediático que le apoya de manera flagrante. Desde el 2006, año en que el PP recogió firmas en contra del Estatuto de autonomía y con el lema utilizado por algunos: «estamos recopilando firmas en contra de los catalanes», el conjunto de iniciativas y de acciones de menosprecio y agravio que ha impulsado este gobierno durante el tiempo que ha tenido mayoría absoluta ha sido continuo y sin ningún tipo de tregua.
En cualquier caso, la cuestión fundamental no es un hipotética catalanofobia instalada en determinados sectores. Los catalanes no tenemos nada en contra respecto a los ciudadanos del resto de España. Se trata sencillamente de un problema de dignidad, de democracia y de la libertad de un pueblo de ejercer su derecho a votar para determinar su futuro político, un ejercicio que apoya más del 80% de la población catalana.
Jordi Terris El Periodico 28-12-2016
